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Thursday, April 21, 2016 (read 1522 times)
 

De dos en dos

by Diego

Nuestro buen amigo Lauris dedica unas palabras de recuerdo a dos famosos que, aunque no llegaron a saberlo, fueron estupendos colegas.

Hace pocos días nos ha sorprendido la noticia de la muerte de dos personajes de la cultura española. No eran muy muy famosos, no eran superestrellas, pero forman parte del paisaje español con luz propia.

Manolo Tena (nunca se ha oído a nadie que lo llame Manuel) era, es, un músico de los que hacen escuela, desde sus orígenes rockeros en los tiempos de la famosa Movida madrileña hasta su reciente aparición en un programa-realidad televisivo. Tuvo una vida problemática pero nunca estuvo en el foco de las revistas del corazón, de cuyo glamour supo –o pudo- escapar.

Todos los enseñantes de ELE debemos agradecerle la autoría de canciones que muchas veces hemos usado en clase. Quién no ha echado mano alguna vez de “Tocar madera”, para hablar de las supersticiones en España y dar una clase de interculturalidad.

El uso de las canciones en la clase de español es una buena práctica que acerca a los estudiantes el lenguaje real, el de la calle. Autores como Manolo Tena nos echan una mano importantísima en nuestra búsqueda de materiales auténticos.

Pero, como dice el refrán: “Las desgracias nunca vienen solas”.

También se ha ido, ha hecho mutis por el foro, una actriz de esas que provoca una sonrisa automática nada más aparecer en la pantalla del cine. Es una de esas secundarias de lujo que tachonan la filmografía de muchos directores españoles, aunque se la asocia sobre todo con Pedro Almodóvar.

Chus Lampreave, que es de quien hablamos, nos ha proporcionado a los profes de español una colección de escenas llenas de una frescura y naturalidad sorprendentes por lo poco frecuentes.

Verla en películas como “Amanece, que no es poco”, de J.L. Cuerda, o en las almodovarianas “¿Qué he hecho yo para merecer esto?” o “Mujeres al borde de un ataque de nervios” es una sorpresa permanente y una lección de actuación.

Aunque quizás se la encasilló en un tipo de personajes despistados e ingenuos, la presencia de su nombre en el elenco de una película era una garantía.

No es casual que ganase un Goya por su aparición en “Belle Èpoque”, de F. Trueba, que recibiera el Fotogramas de Plata por “Volver” de P. Almodóvar y que recibiese un merecido premio a toda una vida, en el 2005.

Una de las escenas que más he usado en clase, con excelentes resultados por cierto, es la conversación que se produce entre Chus Lampreave y Fernando Guillén en la portería del inmueble donde vive la protagonista de “Mujeres al borde de un ataque de nervios”. El diálogo es breve, fácil de transcribir, y está lleno de expresiones, modismos y usos expresivos de la lengua que hacen que tenga un valor impresionante para un profesor de ELE.

Tengo, por fin, que terminan agradeciéndoles, allí donde estén, a Manolo y a Chus, su ayuda en mi trabajo docente, su pertenencia a mi universo personal y su colaboración en hacer de mis clases un tiempo divertido al que los alumnos quieren regresar. Gracias, muchas gracias.


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