En los 22 países que componen Iberoamérica a excepción de Portugal y Brasil el español es la lengua oficial y a veces como en el caso de Paraguay lengua cooficial junto con el guaraní; sin embargo esto no quiere decir que el español hablado y utilizado a diario y en la literatura de estos países sea igual que el español que hablamos y utilizamos al otro lado del Atlántico, en España.
Yo soy nativa y sin embargo he llegado a vivir situaciones en las que no comprendía mi propio idioma, este es el caso de las “conversaciones de besugos” que mantengo a veces con mis amigos de Argentina o México. Utilizamos el mismo idioma y sin embargo podemos llegar a estar hablando sin realmente comprendernos, a continuación expongo un ejemplo “no real” de lo que un argentino podría llegar a decir sin que un español comprendiera:
“Che gordi, ayer salí de joda con después del laburo. Después de cebarnos un mate fuimos a lo de Rikki a tomarnos un pancho. Me puse la pollera celeste, la campera de jeans que me regaló la nonna y las ojotas que compré en Punta. Fuimos al boliche de Recoletas y al regresar agarramos un taxi hasta el subter de Belgrano. Ahora te dejo me estoy yendo con mi vieja. Después te alcanzo en el cel”
Mientras los españoles trabajamos los argentinos laburan. Los argentinos intercambian la matera bebiendo mate mientras nosotros nos vamos de tapas y en puesto de la calle en Nueva York tomaríamos un perrito caliente y no un pancho. Las chicas y los escoceses nos ponemos faldas aunque nuestras antepasadas en Castilla si utilizaran la pollera y como nosotros somos muy puristas decimos cazadora vaquera y no campera de jeans. Nuestra abuela es de León y no de Nápoles y por eso no la llamamos nonna y las ojotas como no sabemos como llamarlas pues hawaianas o chanclas sean del tipo que sean.
Si queremos ir a la playa y no tardar mucho tiempo nos quedamos en
En definitiva decimos lo mismo con otras palabras porque hablamos un idioma que tiene 20 versiones, sí quizás todas tienen la misma base pero vocabularios y giros completamente distintos que hacen que nuestro idioma sea una continua fuente de enriquecimiento lingüístico. ¡Siempre hay algo nuevo que aprender en español!
Entonces me surge una pregunta ¿por qué lo llamamos español y no boliviano o guatemalteco? La dejo ahí en al aire , ya sé, ya sé que viene de España, pero.......


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